Citizen Sleeper
Estrategia, azar, androides y cyberpunk combinados en una historia interactiva muy interesante.
Con el reciente lanzamiento de Citizen Sleeper 2: Starward Vector, me pareció un buen momento para probar este “indi” lanzado el 2022 con gran éxito. Citizen Sleeper es un juego de rol con un claro espíritu cyberpunk, que por momentos se siente como una novela de “elige tu propia aventura”.
Citizen Sleeper sigue la historia de un personaje esencialmente anónimo. Nos introduce en el rol de un “sleeper”: un cuerpo mecánico al cual se ha transferido la mente de un ser humano que, suponemos, ha vendido su cuerpo biológico a una corporación. Despertamos en una nave de carga recién llegada a una estación espacial controlada por sindicatos relativamente independientes del control de las grandes corporaciones, sin recuerdos de nuestro pasado. Solo sabemos que el cuerpo que nos aloja está diseñado para caer en obsolescencia programada si no consumimos regularmente un suero que, obviamente, solo vende la empresa que nos construyó.

Así parte este juego cuya mecánica principal es la presentación de textos que describen poéticamente el ambiente que nos rodea, narran los acontecimientos a medida que se devela la historia, y nos presentan interacciones con los variopintos habitantes de la estación espacial, mientras intentamos encontrar un lugar en este nuevo hogar, sobrevivir el aciago destino, luchar por nuestra libertad y recuperar algo de la perdida humanidad.
Y como menciono al comienzo, recuerda un libro de “elige tu propia aventura” porque en momentos clave de la narración debemos elegir cómo responder ante ciertos acontecimientos, y nuestras decisiones impactan el devenir de la historia. Existen múltiples finales disponibles, todos ellos presentando distintos destinos para nuestro protagonista, algunos muy prematuros.
Además de la narración misma, que dicho sea de paso son de excelente factura, el juego se estructura en “ciclos”. En cada uno de estos, que corresponden a un “día” en la estación espacial, tenemos la opción de realizar un número limitado de acciones. Cada una está representada por un dado que define la probabilidad de tener éxito en lo que esperamos lograr. Estas acciones pueden estar relacionadas con la historia principal o sirven para obtener créditos, recuperar energía y adquirir componentes. Esto es importante porque ciertas acciones consumen energía y al terminar cada día nuestro cuerpo se degrada progresivamente, por lo que debemos conseguir alimentos y el vital suero que nos mantiene en pie. A medida que avanza la degradación, se reduce la cantidad diaria de acciones que podemos realizar.
Esta mecánica “estratégica” es muy interesante porque se enlaza a la perfección con la historia principal. Continuamente distintos personajes nos plantean múltiples caminos a seguir, que implican tareas que deben ser completadas en un número limitado de ciclos. Por tanto, no es posible contentar a todos y debemos tomar decisiones difíciles. ¿A quien vamos a apoyar? ¿Al ejecutivo que nos ofrece una provisión ilimitada de suero o al sindicalista revolucionario que quiere sacar a la luz los oscuros tratos de los agentes corporativos? ¿Cuánto tiempo vamos a dedicar a conseguir suficientes créditos para sobrevivir? ¿Estamos dispuestos a pasar hambre y dejar nuestro cuerpo caer en obsolescencia por ayudar a un padre y su hija a escapar en la siguiente arca planetaria?
Citizen Sleeper es un excelente ejemplo de la narrativa cyberpunk, con una banda sonora inmersiva, una historia cautivadora y una prosa de lujo. La combinación de mecánicas de azar, estrategia y narrativa interactiva hace de la experiencia un viaje alucinante, placido y emotivo. Completamente recomendado para quienes gustan de historias bien hiladas, textos bien escritos, androides pensantes y fantasmas en las máquinas.
Disponible en Steam, Xbox, Nintendo Switch y Playstation.










Me han encantado ambos Citizen Sleeper, se han hecho un hueco entre mis juegos favoritos de mis últimos años.
Si te gustan, no dejes de echarle un ojo al anterior juego de su creador, Gareth Damian Martin: In Other Waters.